Diez años de impuestos internos a los autos: cómo afectaron al mercado con cada Gobierno

Los autos más caros de la Argentina siempre tributaron impuestos internos. Pero, hasta enero de 2014, la incidencia de este gravamen fue menor. Ese año, la entonces presidente Cristina Kirchner aumentó de manera brutal las escalas y lo convirtió en uno de los tantos cepos que sufrió el mercado automotor argentino: fue un impuestazo para intentar frenar la fuga de divisas.

El gobierno de Mauricio Macri anunció al comenzar su mandato que eliminaría este impuesto. Pero no lo cumplió: sólo derogó la primera escala y mantuvo la segunda. Es un impuesto con una escala en pesos, que afecta a los modelos que cuestan más de 900 mil pesos sin comisión de concesionarios (alrededor de 1,3 millones de pesos de precio final).

La fuerte devaluación del peso en las últimas semanas volvieron a distorsionar su función. Ya no es un impuesto a los autos de lujo. Cada vez son más los autos que lo deben tributar.

El diario Ámbito Financiero publicó hoy un análisis de cómo varió la incidencia del impuesto interno en los últimos diez años. Y comprobó que nunca antes había afectado a autos desde 31 mil dólares, como ocurre hoy.

En el Gobierno habían anunciado que no se modificaría la base imponible hasta enero de 2019. Sin embargo, por los reclamos de las automotrices y el efecto recesivo que está causando en el mercado, dudan sobre la posibilidad de hacerle cambios antes de fin de año.

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Nota del diario Ámbito Financiero
Impuesto Interno ya afecta a autos de u$s 31.000, el nivel más bajo en 10 años

Por Horacio Alonso

Fue pensado como un gravamen para los autos de lujo, los más costosos, la alta gama o premium pero la devaluación de los últimos meses lo está “socializando” y alcanza a cada vez a más vehículos. Con la suba del dólar de agosto, los Impuestos Internos comienzan a castigar a los modelos de más de u$s31.000, por lo que volvió a ubicarse en el nivel más bajo desde su implementación. Puede parecer mucha plata. Sin embargo, si se compara a partir de qué nivel de precio tributaban años atrás, se puede tener una idea de la distorsión que existe en la actualidad debido a que la base imponible se establece en pesos pero que, medido en dólares, sufre profundas alteraciones.

Cuando se implementó en 2008, hace exactamente 10 años, sólo los 0 km de más de u$s61.844 tenían que abonar esta carga adicional. Era el comienzo del primer mandato de Cristina de Kirchner. Un par de años después, por la volatilidad cambiara, la base imponible saltó a u$s73.923. Hubo una fuerte caída desde entonces tanto es así que, a comienzos del 2014, se decidió poner dos escala para tributar: alta gama y media gama. La de nivel más alto llegó, a fines del 2015, a hacer tributar el impuesto a los modelos de más de u$s.83.699 mientras que la de nivel inferior se mantuvo estable hasta llegar al piso de u$s31.104. A comienzos de este año, el Gobierno decidió eliminar la escala inferior para que sólo quedaran alcanzados por el tributo los modelos de mayor precio. Con la devaluación del 100% del peso en el año, los 0 km bajaron marcadamente en dólares. “Es insólito. Hoy tienen que pagar el impuesto, que había quedado para la escala más alta, modelos que cuestan en dólares lo mismo que, hace unos meses, los modelos que dejaron de pagar la escala inferior” se quejó un empresario del sector.

Esta distorsión hace que las marcas no aumenten los 0 km que están al borde de pagar el impuesto porque, de hacerlo, el precio salta y quedan fuera del mercado. La escala actual está en $900.000, de precio de fábrica o distribuidor, pero que al público significa alrededor de $1.250.000. La alícuota a abonar es de 20% pero por la forma de cálculo representa un aumento del precio de 25%.

Hoy este impuesto afecta a dos modelos de producción nacional (la SW4 de Toyota y el Vito de Mercedes-Benz) y a muchos importados. La revisión de la base imponible se tendría que hacer a partir de enero del año próximo. Las automotrices vienen reclamando al Gobierno adelantarlo porque el “tope impositivo” está alterando la relación de precios. Por ejemplo, la Toyota Hilux cueste más que un SW4 que es la versión carrozada y de un segmento superior que la pick-up. El primero está exento, el segundo paga. Lo mismo sucede en Chevrolet con la S10 y la Trailblazer. Pero hay varios modelos, nacionales e importados, que están al límite. Desde el Gobierno se dio a entender que hasta enero no habrá cambios. Es difícil, en este momento, aliviar impositivamente a 0 km de “más de un millón” cuando se aplican retenciones, suben tarifas y demás por un problema fiscal. Sin embargo, con este salto del dólar, no se descarta que haya cambios anticipados.

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Infografía: Ámbito Financiero. Click en la imagen para ampliar.

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